¿Quién no ha fantaseado con entrar a la oficina de su jefa y decir “¡Renuncio!” para salir marchando por la puerta? Tu lado racional, claramente, sabe que esa es la forma incorrecta de renunciar a un trabajo. ¿Cuál es la forma correcta? ¿A quién debes informar primero? ¿Cuánto tiempo debes de darles para encontrar tu reemplazo? ¿Y qué tan honesta deberías de ser respecto a tus razones para irte?

Cómo renunciar a tu trabajo según los expertos

Es probable que obtengas mucha práctica para renunciar a trabajos a través de tus años de carrera. El trabajador promedio se queda en un empleo por 4.6 años, según los datos más recientes de Bureau of Labor Statistics.

“Las personas están más acostumbradas que antes, a que los colegas van y vienen,” dice Daniel Gulati, coautor de Passion & Purpose. “Es parte de la vida en una empresa. Aun así habrá curiosidad sobre tu partida”, dice. Recuerda “tú defines el tono.”

Según Len Schlesinger, profesor en Harvard Business School y coautor de Just Start: “Como empiezas y terminas son los aspectos más importantes de cualquier relación profesional”. El problema es que las personas pasan demasiado tiempo preparando estrategias para dar una buena primera impresión y rara vez sus últimas. Renunciar a tu trabajo por cualquier razón –ya sea porque estás profundamente infeliz o empiezas una nueva oportunidad– “requiere planeación y sensibilidad,” dice Schlesinger. Esta es la forma en que lo podrías manejar.

Sé flexible

Dejar una organización con tan solo dos semanas de notificación es simplemente “malas formas,” dice Schlesinger. Mientras dos semanas son la costumbre, “considera trabajar más tiempo si es que no te has comprometido a una fecha de inicio en otra organización,” dice. Entre más arriba estás en la organización más tiempo tardas en salir y entrenar a la siguiente persona, quizás necesitas dar un mes o más.

Del otro lado, dar mucho tiempo –más de 3 meses– no es algo necesariamente sabio, dice Gulati. “Desde el momento en que anuncias tu salida, serás percibida como una externa”. No serás invitada a reuniones o actividades de equipo. “No quieres quedarte mucho tiempo”.


Acelera tu Carrera Profesional

Descarga el plan de estudios de la Maestría más innovadora de México.

[sc name="download-syllabus"]

Primero dile a tu jefa

Una vez que hayas decidido renunciar a tu trabajo, a la primera persona que debes avisar es a tu jefa. La razón es obvia: “no quieres que se entere por alguien más”, dice Schlesinger. Después de haber compartido tus planes, piensa “ya no estás manejando el auto”. Es mejor dejar las decisiones en torno a la naturaleza y el tiempo de tu renuncia a tu supervisora. Lo que sí puedes es tener voz y voto sobre cómo se comunica a la organización, según Gulati. ¿Se anunciará en una reunión, por correo? ¿Tú eres responsable de comunicarlo a las personas clave de la organización? Quieres definir todo eso por adelantado y mantener los rumores a raya.

Sé transparente

Mientras no tienes ninguna obligación legal o moral de compartir tu siguiente movimiento de carrera, vale la pena “pensar a largo plazo.” aconseja Gulati. “En este mundo hiperconectado, tus colegas actuales van a querer saber todo respecto a tu nuevo rol en la nueva organización”, tómate un momento para actualizar tu página de LinkedIn.

Cuando somos honestos y directos respecto a nuestros planes, “te haces dueña de la narrativa”, dice. “Entre más transparente seas, es más probable que preserves y construyas sobre las relaciones que ya tienes”. Colegas de organizaciones anteriores son parte de tu red y quieres mantener esas relaciones intactas.

No hagas chisme

“No hay secretos ni conversaciones no-oficiales en la oficina,” dice Schlesinger. Si das distintas razones para tu partida a distintos grupos –y es distinto a lo que tu jefe escucha–, puedes estar segura de que vas a ser el tema del chisme de la oficina. “Aprende una lección esencial de ser política: solo hay una historia, dicha de una forma y se mantiene,” dice. “Así nadie puede decir que escucharon algo distinto”.

Sé estratégica con los tiempos

Sin importar las razones por las que renuncias, tienes una última responsabilidad que cumplir con la organización: velar por una transición “ordenada y positiva,” según Schlesinger. Tu objetivo [durante el período de transición] es asegurarte que no dejas a tu jefa en un problema,” agrega. Al final quieres “colaborar con ella”, sugiere Schlesinger. Pregunta a tu jefa por dirección y supervisión, sobre cómo no dejar cabos sueltos. Después de que te vayas “quieres que tu antigua jefa y colegas sientan algo positivo por tu profesionalismo,” declara Schlesinger.

Expresa gratitud

Incluso si estas extasiada por renunciar a tu trabajo, necesitas adoptar una actitud apreciativa sobre el puesto y la gente que dejas atrás, dice Gulati. “Incluso en las peores situaciones, hay cosas que disfrutaste y los colegas con los que te gustó trabajar. Necesitas ser agradecida por las cosas que sí estuvieron bien. Un pequeño detalle de agradecimiento a tus supervisores, mentores y otras personas con las que trabajaste dejará una buena impresión. Sin embargo, si tienes un supervisor o gente a tu cargo que te acusan de desleal o lo toman personal, necesitas dejarlo a un lado. “No es productivo desperdiciar tu tiempo y energía en tratar de cambiar sus mentes,” agrega Gulati.

Sé prudente en la entrevista de salida

Puede ser tentador ser brutalmente honesta durante tu entrevista de salida y ofrecer información sumamente detallada sobre todo lo que está mal con la organización. Pero Schlesinger aconseja no hacerlo. “La entrevista de salida no es el momento de ventilarse y decir todo lo que te hubiera gustado decir antes,” dice.

Schlesinger da dos razones. “Primero, nada te garantiza anonimidad; es un mundo muy pequeño. Segundo, tu retroalimentación no va a cambiar a la organización. Si te gusta tu trabajo y tuviste una mejor oferta, compártelo libremente”.

Gulati por el otro lado aconseja que la entrevista de salida no es para “ventilarse, nada de conversaciones emocionales”.

Principios para recordar

Sí hacer

  • Dar por lo menos dos semanas de aviso –si los tiempos lo permiten– ofrece trabajar más tiempo para tener una transición ordenada y tranquila.
  • Colabora con tu jefa para saber cómo sacar el mejor provecho de tu tiempo los días que te quedan y dejar todo resuelto.
  • Agradece las cosas buenas de tu empleo y expresa tu gratitud abiertamente a tus colegas.

No hacer

  • Dar distintas razones a distintas personas sobre tu partida. Quédate con una sola historia de por qué te vas.
  • Ser deshonesta o secretiva sobre tu siguiente movimiento. Tu jefa y colegas lo sabrán tarde o temprano.
  • Compartas demasiado durante tu entrevista de salida. Provee la información necesaria, pero no es el momento para ventilar o dar retroalimentación detallada.

Texto de Rebecca Knight