Julio de 2023 será recordado en la cultura popular por una palabra: ‘Barbenheimer’. Así se conoció el fenómeno de dos lanzamientos cinematográficos muy esperados, pero diametralmente opuestos: la película sobre Barbie, la mítica muñeca de Mattel, y la biopic de Robert Oppenheimer, conocido como el ‘padre de la bomba atómica’. El evento superó las expectativas y ambas películas se posicionan como los estrenos más fuertes de la temporada y del año.

Sin embargo, la realidad en Hollywood es mucho menos optimista de lo que este evento cultural podría aparentar.

Por un lado, los grandes estudios se enfrentan a la huelga de escritores de la Writers Guild of America desde el pasado 2 de mayo. Por el otro lado están los actores del sindicato de actores SAG-AFTRA, que desde el pasado 14 de julio están en huelga, protestando, entre otras cosas, por los impactos que la Inteligencia Artificial podría traer a su trabajo, como la posibilidad de que los estudios puedan crear ‘dobles’ digitales de actores famosos.

Por eso, más allá del fenómeno ‘Barbenheimer’, todo parece indicar que se avecinan nubes de tormenta para el mayor gigante de la industria audiovisual. Sin embargo, Netflix podría salir ganando de todo esto.

Yo, Robot o las razones de la huelga

En términos generales, tanto los escritores como actores están pidiendo compensaciones monetarias más justas con su trabajo, temporadas similares tanto para televisión como para plataformas digitales y un control sobre el uso desmedido de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial.

Particularmente, los escritores están pidiendo que modelos de contratación para plataformas de streaming sean más similares a los de la televisión, con periodos más largos y estables de trabajo. También piden ser mejor compensados por los streamings y las retransmisiones de los productos que han creado; la garantía de que nuevas tecnologías como ChatGPT no se utilizarán para reemplazarlos.

Por ejemplo, uno de los escritores de The Bear, reveló que aún cuando su serie era un éxito mundial, apenas podía llegar a fin de mes.


De manera similar, los actores de la SAG-AFTRA piden temporadas más largas, actualizar términos de contratación anticuados y evitar el uso de la inteligencia artificial para perjudicar a los intérpretes.

Pero, ¿por qué las nuevas tecnologías están en el centro del debate? Para Andrew Susskind, profesor asociado del departamento de cine y televisión en la Universidad de Drexel, los actores y escritores ven en tecnologías como la IA una “amenaza existencial” para sus trabajos.

“La postura de los escritores ha sido que ningún material narrativo puede ser generado por IA”, explica. Mientras tanto, los productores han sido mucho más abiertos al uso de la IA. “Pero los escritores saben que en el momento en que la IA pueda ser usada, será usada para reemplazarlos”, sentencia.

Los actores, por su parte, exigen que ni sus voces, rostros e interpretaciones puedan ser replicadas por IA o utilizadas para entrenar a estos softwares.  

Netflix crece en medio del caos

Más allá del caos audiovisual de la huelga más grande que ha enfrentado Hollywood desde 1960, Netflix parece estar logrando resultados financieros impresionantes. A diferencia de la crisis de las salas de cine, fuertemente afectadas por la pandemia de COVID-19 desde 2020, en los últimos tres meses el gigante del streaming ha crecido en 5.9 millones de suscriptores.

Además, a mediados de julio de 2023, Netflix compartió que sus acciones habían crecido en un 3%, que implica el crecimiento más grande que ha tenido la empresa en 17 meses. Esto ocurre no solo en medio de la huelga de escritores y actores, sino tras la polémica decisión de la ‘Gran N’ de frenar completamente la posibilidad de compartir contraseñas entre sus usuarios.

Y aunque esta decisión afectará a miles de personas, Netflix asegura que este crecimiento se debe precisamente a la prohibición de compartir contraseñas y nuevos modelos de suscripción, como un plan más económico pero con publicidad. De hecho, el analista del Banco Alemán, Bryan Kraft, afirmó en Forbes que esta nueva política le significará ingresos de 9 mil millones de dólares en 2023 y un aumento de 20 millones de cuentas más para final del año.

Muchos ases bajo la manga

Pero hay un factor clave por el que Netflix no está preocupada porque la producción en Hollywood esté paralizada: cientos de producciones sin estrenar.

Tenemos una base amplia de programas y películas por venir de todas partes del mundo, así que probablemente podríamos servirle a nuestros miembros mejor que muchos”, afirmó el CEO de la empresa, Ted Sarandos, en una rendición de cuentas del primer cuarto del año.

A este banco de nuevas producciones se suman los documentales, realities y producciones locales en países como Corea, que también produce Netflix. Esto sin contar con todo el contenido licenciado de otras cadenas, como HBO o Disney. Además Netflix, a diferencia de sus competidores,  no está presionada a tener resultados exitosos en la taquilla.

Netflix: rey tuerto de un negocio de ciegos

Netflix podrá tener un gran abasto de series y producciones, pero sin escritores y actores de Hollywood, tarde o temprano comenzará a notar los efectos de la huelga. De hecho, la misma compañía ha anunciado que podría estar corta de efectivo en 2024 por efecto de las huelgas.

Además, el propio Sarandos ha manifestado su interés en que las huelgas lleguen a buen término pronto. “Estamos súper comprometidos para tener un arreglo lo más pronto posible, uno que sea equitativo y le permita a la industria y a todos en ella moverse hacía el futuro”.

Sin embargo, los servicios de streaming, con Netflix a la cabeza, son una de las razones por las que escritores y actores se fueron a huelga. Por ejemplo, si bien ahora hay mucha más oferta laboral, también es más difícil para actores hacer una carrera con estos trabajos, dijo a Washington Post Duncan Crabtree-Ireland, director ejecutivo del sindicato SAG-AFTRA.

Esto se debe a que la principal forma de monetizar de estos servicios es a través de las suscripciones, pero esto es insuficiente para generar ganancias. Por esto, tanto Netflix como Disney o Discovery han tenido que recurrir a estrategias para suavizar los costos como despedir trabajadores en los últimos meses, subir el precio de sus suscripciones, impedir compartir las cuentas o permitir las publicidades.


Sin embargo, como advierte el The Verge, el futuro del streaming será, irónicamente, más parecido a la televisión, con plataformas que pueden ser completamente gratuitas porque venden publicidad.

Mientras tanto, las huelgas comienzan a dejar huella en la economía de ciudades como San Diego, en California, y en decenas de sectores productivos vinculados comercialmente a que nuevos programas y películas se desarrollen continuamente (alimentos, vestuario, utilería, maquillajes, catering, etc).

La pasada huelga de escritores entre 2007 y 2008, produjo pérdidas por más de 2.000 millones de dólares. Por esto, aunque Netflix pueda parecer conforme con su situación actual, la crítica cultural ganadora del Pulitzer en 2015, Mary McNamara, termina con una poderosa reflexión en una reciente columna:
“¿Qué tan sorprendente sería que algunas personas, preocupadas por la economía local, empezaran a pensar que el dinero que gastan en servicios de streaming no vale la pena… en medio de una huelga que esos servicios de streaming causaron? Nada sorprendente”.