Ninguna figura ha ocupado un rol tan antagónico como de El Jefe / La Jefa en los últimos años.

En general el área de management es la que recibe la mayor parte, merecidamente o no, de críticas, ridiculizaciones, parodias, juicios y demás. Basta ver cómo son representados en casi todas las series, comedias y películas -estar en una posición de poder está cada vez peor percibido en una sociedad que se ve horizontalista al espejo pero que no encontró una solución a los esquemas de autoridad jerárquicos (por lo menos, hasta que lleguen las DAOs)

Paralelamente, surgió como contrafuerza una figura nueva: El Líder. En la era del liderazgo, la autoridad cambió de dimensión y por consiguiente una avalancha de best sellers, charlas TED y posteos de LinkedIN que constantemente comparan las dos figuras, Jefe y Líder.

Frases, a esta altura clichés, como:
“Un jefe controla, un líder confía”
“Un jefe cuenta valor, un líder lo crea”
“Un jefe da órdenes, un jefe delega”

y gráficos como este

Según Jordi Alemany y otros autores, sin embargo, la figura de líder y la de jefe no son mutuamente excluyentes, ni son comparables. En estas frases, básicamente, se compara a un líder con un mal jefe. ¿O acaso todos tus jefes fueron ególatras maniáticos del control, avaros, manipuladores y poco eficientes?

Es importante establecer que no todo jefe es líder, y no todo líder es jefe. Puedes ser un jefe en sentido jerárquico, sin tener habilidades de líder, y puedes ser líder de un grupo sin tener autoridad jerárquica de jefe.

Por supuesto, se puede ser ambos, y ese es el ideal que el nuevo management debería perseguir. ¿Pero cómo podemos diferenciar ambos conceptos?

Como jefe, se te atribuyen ciertas capacidades como

1️⃣
Distribuir la carga de trabajo
2️⃣
Gestionar los recursos disponibles
3️⃣
Supervisar cumplimiento de tareas
4️⃣
Controlar resultados
5️⃣
Tomar decisiones para lograr los objetivos

Y cómo líder, tu misión será

☑️
Tomar iniciativas
☑️
Crear un entorno de trabajo productivo y ameno
☑️
Representar a tu equipo
☑️
Establecer una cultura de trabajo e innovación
☑️
Relaciones interpersonales e intergrupales
☑️
Guiar y mentorear al equipo
☑️
Inspirar, arbitrar y motivar

La palabra líder, a su vez,  está siendo un poco banalizada, además (algo que el mismo George Orwell vio venir) solía usarse para personas indefectiblemente líderes. Hoy, hasta tenemos miembros de un equipo que tienen “Team Leader” en su firma de email, sean o no líderes verdaderos. De cada persona en una posición jerárquica, esperamos “liderazgo”, aunque a veces no podamos ni siquiera definirlo bien.

La transformación de una persona en líder no sucede de un día para el otro.

Como dice Simon Sinek, si promueves a alguien solo por su gran habilidad técnica en un área, es iluso creer que ahora puedes asignarle un equipo a su cargo (forma que la mayor parte de los ascensos toman: de hacer a gestionar) y que se convierta automáticamente en líder.

No es necesario entrar en el extenso debate de “líder se hace o se nace” (pero puedes leer este gran artículo al respecto). El punto es que liderar toma tiempo, desarrollo y características que no todos tienen ni desean tener. Es así que según Alemany, ni siquiera uno es líder todo el tiempo. Hay circunstancias que demandan la aparición de un líder, pero luego no lo necesitan más.

Existen todo tipo de grandes líderes cuya aparición en el momento indicado significó un antes y un después en un grupo, y no hace falta ir a nombres del calibre de Mandela, Gandhi, o Roosevelt. Busquemos algo más mundano, en tiempos post-mundialistas.

En 2004, la final de la Champions League fue muy sorpresiva: llegaron a la final 2 equipos con presupuestos infinitamente menores y equipos inferiores en calidad individual que los de los grandes nombres de Europa, como Barcelona, Real Madrid o Manchester United.

¿Los equipos? Porto (Campeón) y Mónaco.

¿Los directores técnicos? Mourinho, quien luego de ese título obtendría fama mundial y otras dos Champions League con dos equipos diferentes, y Didier Deschamps, técnico que luego de unos años sería campeón y subcampeón del mundo con la selección de Francia.

Ninguno de los dos equipos volvió a estar cerca de una final desde la partida de ambos.

Cualquier director técnico hubiese sido el jefe de esos equipos. Pero dos personas muy específicas resultaron ser líderes totales, que supieron comprender sus circunstancias y guiar a sus equipos a éxitos sin precedentes.

No es el objetivo de este artículo hacer una defensa del jefe o una crítica al líder. Diferenciar ambos conceptos es sumamente importante para poder darle a cada uno el lugar e importancia que ocupan en una organización.

Ser jefe es condición necesaria para que una empresa con una estructura jerárquica funcione en su nivel fundamental. Ser líder no es necesario en los papeles; muchas empresas han logrado sus objetivos sin grandes figuras de liderazgo. Sin embargo, un buen liderazgo diferenciará la evolución, efectividad e identidad de un equipo y es un factor decisivo en la transformación de un equipo en algo más que la suma de sus partes.