La extraña relación entre motivación, trabajo duro y disciplina

¿Alguna vez te empeñaste con todo tu ser en algo para darte cuenta que no tenía sentido?

¿O sentiste muchas ganas de realizar algo que no pudiste sostener?

Bienvenidos a un complejo interesante y antiguo como nosotros mismos, que consta de 3 partes.

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Cuando funcionan juntas, puede ser La Santísima Trinidad, y cuando no... el triángulo de las Bermudas.

Disciplina, trabajo duro y motivación son tres factores importantes que desempeñan un papel crucial en el logro del éxito en la vida. Si bien estos términos a menudo se usan indistintamente de forma errónea, cada uno tiene características únicas que los hacen esenciales para el éxito.

En esta publicación exploraremos la relación entre disciplina, trabajo duro y motivación y cómo contribuyen a alcanzar tus objetivos.

Disciplina: el arte de encerar y pulir

Vivimos en un mundo con mucha filosofía aspiracional, de ponernos objetivos grandilocuentes, y de ir a buscarlos.

La disciplina suele infravalorarse en estos discursos, porque es verdaderamente el trabajo sucio, duro, frustrante y normalmente la primera valla con la que muchos tropiezan y no regresan más, acusando cosas como "falta de talento". El talento solo determinará si eres Usain Bolt o el que llega segundo. La disciplina y el trabajo es lo que te dan la oportunidad de correr la carrera en primer lugar.

Otra frase común es "esto no era para mí", que es totalmente válida, pero la pregunta es: ¿es aquello que querías lograr, lo que no es para ti, o lo que no era para ti era la disciplina necesaria para lograrlo?

De este modo, podemos poner en la disciplina una piedra fundacional y decir que no ascenderás al nivel de tus sueños, sino que caerás al nivel de tus hábitos.

La inspiración existe, pero debe agarrarte trabajando.

La disciplina significa hacer un esfuerzo consciente para evitar distracciones y permanecer enfocado en tus objetivos. De saber entender que no todos los días son ideales para progresar en un proyecto, pero que esto no importal, uno se sienta igual a trabajar.

La palabra favorita de la disciplina es la prioridad, que precede a la formación de todo hábito.

Se establece primero un orden de importancia y luego se actúa.

Disciplina es libertad - Jocko Willink, ex-marine.

Una vez que te disciplinas será más fácil la etapa siguiente:

Trabajar duro y trabajar inteligente

Una vez que construyes los hábitos es posible trabajar con energía consistentemente. La disciplina puede llevarte a la silla del escritorio todos los días a la misma hora, pero luego es momento de hacer las cosas realidad.

Se trata de desarrollar habilidades de seteo de objetivos, tomar buenas decisiones, actuar en consecuencia, buscar la proactividad sobre la reactividad, apoyarnos en la disciplina cuando aparezcan contratiempos y crisis de prioridades. Encontrar cierto placer en haberlo dejado todo pese a veces no conseguir resultados esperados. Desarrollar tolerancia a la frustración y aprecio por el logro intermedio.

Motivación: visiones fantásticas que te ponen en marcha

La motivación es la parte más abstracta del triángulo, a su vez, la más disfrutable. Es un objeto inasible, que a veces aparece cuando no se busca y viceversa. Es inconstante por definición: nadie está motivado/a todos los días de su vida. Y sin embargo, es en lo que solemos basar todo nuestro pensamiento relativo al logro.

"En verdad no estaba motivado."

Esta frase puede ser cierta a veces: sin una visión del logro final, muchas veces es difícil agachar la cabeza y ponernos a trabajar. Sin embargo, no es oportuno esperar que la motivación nos cargue a través de la carrera de obstáculos. Servirá para iniciarla, y quizás, a veces para continuar en un momento de absoluta duda. Pero no más que eso. En un auto, es la bujía, pero no es la gasolina.

Photo by Liam Briese / Unsplash

En conclusión, la disciplina, el trabajo duro y la motivación son interdependientes y para lograr el éxito, debes cultivar los tres.

Con disciplina, puedes crear una rutina y adherirte a ella de manera consistente.

Con trabajo duro, puedes poner el esfuerzo y el tiempo necesarios para lograr tus objetivos.

Con motivación, podrás sobrevivir a esos momentos difíciles y mantener la visión original que te puso a trabajar, antes que tanto hábito y trabajo pierdan completo sentido.